Los grandes fabricantes de componentes informáticos destinan anualmente parte de sus inversiones a investigar métodos para ganar en eficiencia energética. Las pantallas, procesadores y discos duros cada vez aprovechan mejor la energía y gastan menos.
De todos modos, aunque los componentes mejoren, el punto clave en el ahorro energético seguirá siendo el usuario.
Podemos comprar un magnífico ordenador que haya pasado todos los controles de eficiencia energética, tenga mil certificados de calidad y otras tantas pegatinas que empiecen por eco, que si no hacemos un uso con mentalidad de ahorro, tanta tecnología no servirá para nada.
Ahorro eléctrico
Si vamos a comprar un ordenador, deberíamos asegurarnos de que cumple con la norma Energy Star, este programa de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos garantiza un uso eficiente de la energía al menos en un 80%. Esto vale también para algunos electrodomésticos.
En lo que al software se refiere, deberíamos empezar por configurar las opciones de energía que encontraremos en el Panel de control.
Podemos comenzar quitando el salvapantallas y activando en su lugar el apagado del monitor al cabo de cierto tiempo de inactividad.
El número de minutos que debemos asignar a esta opción debe adecuarse a nuestra actividad en el ordenador. Por este motivo, no se puede recomendar un tiempo exacto. Ocurre lo mismo con el apagado de los discos duros y el paso al modo hibernación.
En cuanto a la pantalla debemos tener en cuenta que a más brillo y contraste, mayor será el gasto. No se trata de tener que apuntar al monitor con una linterna para ver algo, pero tampoco de tener que acercarse al pantalla con gafas de soldador.
Los usuarios de portátiles pueden calcular con exactitud el gasto cuando usan la batería. De configurar el brillo al máximo a hacerlo al mínimo puede haber una diferencia de duración de la batería de muchos minutos.
Como consejo fácilmente aplicable se puede decir que lo mejor es apagar la pantalla cuando abandonemos el ordenador. Esto deberíamos aplicarlo con mayor rigor si usamos un monitor CRT, ya que consume el triple que uno LCD.
Reciclaje
Por último cabe mencionar que los ordenadores se pueden reciclar, pero esto no se hace solo. Lo único que se degrada por sí mismo son las migas de pan en el teclado y el cadáver de alguna que otra hormiga electrocutada en la placa base. Hay que llevarlos a un centro especializado.
Consideremos esta pesada tarea como un homenaje póstumo a esa máquina venida a menos que nos ha hecho pasar tantos ratos buenos.