Los ecuatorianos Martín Dávalos, Jetro Salazar y Martín Castelo nos enorgullecieron el primer fin de semana de noviembre con sus respectivos títulos de campeones latinoamericanos de motocross en las categorías “MX1” y “85 centímetros cúbicos”, así como en la Copa Internacional de “65 centímetros cúbicos”.
Pero esa no fue la única satisfacción ya que al asistir a la pista “Benjamín Ñato Jaramillo” de Santo Domingo de los Colorados, a 133 kilómetros al oeste de Quito, nos encontramos con una infraestructura natural y física muy acorde para un evento internacional de motociclismo, que se complementó con el gran trabajo organizativo que desplegó la Asociación de Motociclismo de Pichincha (AMP) en dos días de competencias.
Como no podía ser de otra manera, el público respondió a este llamado disfrutando de un espectáculo que lo entendió, gracias a la información que continuamente recibía de los anunciadores oficiales, que solo se silenciaron cuando en algún momento la energía eléctrica falló.
A decir de los organizadores, este año el Latinoamericano de Motocross corría el riesgo de no realizarse por lo que la Federación Ecuatoriana de Motociclismo (FEM) tomó el reto y en un fin de semana definió a los campeones 2006 con la venia y aprobación de la Unión Latinoamericana de Motociclismo, cuyos dirigentes, el venezolano Aristóbulo Rojas, el peruano Pedro Venturo y el oficial de prensa Octavio Estrada, coincidieron en felicitar tanto a la AMP como a la FEM.
Más allá del éxito organizativo y deportivo está el esfuerzo personal de los pilotos y sus familiares, que como en el caso de Salazar y Castelo, fueron sus propios padres los encargados de manejar las participaciones de sus hijos, como lo aseguró emocionado Jetro Salazar y como lo evidenció Castelo de apenas 11 años de edad. En el caso de Martín Dávalos, de 19 años, su solvencia, aplomo y calidad conductiva le permitieron adjudicarse su cuarto título latinoamericano de motocross y demostrarnos porque la firma KTM le ha contratado como piloto oficial para participar en el campeonato norteamericano de la A.M.A., convirtiéndose en el primer piloto de motocicleta profesional que tiene nuestro país.