Construido en Inglaterra pero carrozado en Nueva York por Brewster para los estudios cinematográficos Paramount Pictures en California.
“Oficialmente conocido como el nuevo fantasma” empieza diciendo Edito Service S.A. del Rolls-Royce producido en Gran Bretaña entre 1925 a 1929 y que continuó la racha de éxitos del recordado Silver Ghost, siendo la principal diferencia entre ambos el motor de válvulas en cabeza que era movido por una transmisión a través de un plato de embrague, en lugar del antiguo cono.
Pero esa no era la única disparidad con el Silver Ghost, el Phantom I aceleraba más rápido y en su chasis hacía falta rigidez, especialmente con la adopción de frenos en el tren delantero. Otro problema era su tendencia a balancearse su carrocería, lo cual, según Edito Service S.A., convertía en incómodo el viaje de los pasajeros que iban en el asiento posterior. Tal vez por esta razón la versión “Phantom II” que salió luego de 1929 fue más corta y su chasis recibió modificaciones respecto al anterior.
Con vertiente americana Nuestra fuente cita que en 1919 Rolls-Royce formó una subsidiaria en Estados Unidos con el propósito de incrementar las ventas y contrarrestar los impuestos que pagaban otras marcas de vehículos importados, para lo cual tanto los modelos Ghost como Phantom fueron construidos en la planta de Springfield en el estado de Massachussets y la mayoría de esas unidades fueron carrozadas por el famoso Brewster en Nueva York, sin embargo, con el lanzamiento del “Phantom II” la fábrica americana no pudo adaptarse a los cambios exigidos y cesó su producción en 1931
Como principales características, el Phantom I podía alcanzar los 130 kilómetros por hora por medio de su motor de 6 cilindros de 7,67 litros. Equipado con caja manual de 4 velocidades, este Rolls-Royce tenía un chasis con canales de acero, la suspensión anterior estaba formada por hojas semi elípticas y la posterior por vigas de resortes. El chasis pesaba 3 773 libras y para 1926 podía encontrárselo en once mil setecientos cincuenta dólares, algo así como 4 o 5 veces más de lo que costaba un vehículo estándar de la época.