Guayaquil se levantó temprano para votar posiblemente por los anuncios apocalípticos sobre los 10 minutos que duraría el voto de cada persona, según lo que anunciaron varios diarios locales.
Por: María Paulina Briones
La ciudad amaneció gris y fría, aunque en horas de la mañana el sol intentó calentar un poco las calles. Si alguien perdió en ventas esos fueron los vendedores de frescos, agua de coco y helados. El resto de vendedores ganaron porque los puestos de churros, juguetes, huevos de codorniz y plastificadores de certificados de votación estaban atiborrados de clientes.
"¡Proteja su vida, use los pasos elevados!", dos policías decían mientras cientos de personas cruzaban las calles sin usar los pasos elevados frente al Colegio Aguirre Abad de la Parroquia Tarqui. Los peatones ni por enterados, parecían tener la cabeza en otro lado, querían llegar a su mesa y votar para tener el resto del domingo libre.
Edison Mora, intentaba atraer a los votantes con una moderna máquina plastificadora. Por sólo 25 centavos se puede tener protegido el documento de certificado de las elecciones. Él, en realidad, es vendedor de encebollados desde hace siete meses, pero cuando hay elecciones lleva su máquina, y junto con su sobrino, puede llegar a ganar entre 15 y 20 dólares para cada uno, por el día. Todo es por sus tres "hermosos hijos", como él los llama.
Janeth Bermúdez es una mujer joven que el día de las elecciones vende 1.500 huevitos de codorniz, un manjar apreciadísimo porque "tienen poco colesterol", comenta mientras los saca del agua hirviendo. "Cuestan 10 centavos, pero si compra 6 los dejo a 50 centavos". Normalmente su puesto está afuera del edificio del Seguro Social, cerca de las Cinco esquinas, en el centro.
"Te quiero yo, y tú a mí...", a lo lejos es imposible no reconocerlo. Barney saluda a los niños, ellos gritan y le piden a sus padres que les compren el popular muñeco infantil. Los padres no pueden decir que no, porque Barney es tan simpático que hasta los adultos sucumben ante sus encantos. Un dólar por cada mini Barney.
Así, transcurrió la jornada electoral, en un recinto de la parroquia Tarqui, seguramente en otros sitios, tal vez los vendedores de mangos, ropa interior, y gafas, también hicieron sus dólares.
"¿Ya sabe por quién va votar?", le pregunto a Edison Mora, y por supuesto, él contesta que sí, que más tarde le toca y que hay que cumplir con el "deber cívico".