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Walter: un ex sacerdote PDF Imprimir E-Mail
viernes, 28 de septiembre de 2007
Image"Para ser seguidores de Jesús y verdaderos cristianos debemos hacer frente común con el pobre y desarrollar el evangelio de la liberación".

Por: Víctor Durán  

Nombres: Walter Villegas
Fecha de nacimiento: 07 de junio de 1961
Lugar de nacimiento: República de El Salvador
Edad: 46 años

Walter Villegas fue sacerdote durante 12 años en la ciudad de Mira (población ubicada en la provincia del Carchi). Su forma de pensar ante las injusticias sociales como la pobreza, la intromisión de la política en la Iglesia, el maltrato a la mujer, la falta de apoyo a los huérfanos y a personas especiales y discapacitadas, lo llevó a renunciar y a dejar los hábitos a un lado para dedicarse a ayudar a los que más necesitan, pero ahora a través de una fundación sin fines de lucro.

Actualmente está casado, lleva cerca de ocho meses de matrimonio. Su esposa, Rita, es la persona quien le ayuda en las tareas administrativas de la Fundación "Children Fundation Cristian Age" (CFCA), una entidad extranjera sin fines de lucro y cuyo propósito es el de ayudar a personas de escasos recursos económicos, donde Walter es su director.

¿Cómo se vinculó a la Iglesia Católica?
Desde pequeño mis padres, quienes eran muy católicos, nos llevaban a misa, allá en El Salvador. De a poco ellos nos fueron inculcando los valores cristianos. A la edad de nueve años, fui monaguillo de la Iglesia de mi parroquia. En aquel entonces el padre Efrén, me ayudó a conocer más fondo las actividades y liturgias de la Iglesia. Toda mi adolescencia y juventud pase a lado del padre Efrén, hasta el día en que decidí entrar al seminario para formarme como padre y sacerdote de la Iglesia Católica.

¿Cómo vio el papel de la Iglesia a su llegada al Ecuador?
Llegué al Ecuador, a la ciudad de Mira, hace 12 años, en 1992. Vine llenos de ilusiones y con deseos de evangelizar y trabajar por los más necesitados. Algo parecido lo hice en mi tierra en especial después de los problemas que hubo entre el gobierno y la guerrilla de los Farabundo Martínez. Ahí varios curas nos dedicamos a ayudar a los desplazados por la guerra civil.

Mi sorpresa fue grande cuando me di cuenta que el rol de la iglesia no era preponderante y que solo se limitaba a servir a los actos que solo le competían. Por varios años me dediqué a hacer lo que la Curia central me ordenaba, pero no estaba de acuerdo en algunas decisiones con respecto a los problemas sociales que aquejaban en este sector. Por esta y otras razones decidía hace un año separarme de la Iglesia Católica.

Como ex sacerdote, ¿cuáles son las falencias en que incurre la Iglesia?
Yo, como cristiano, tengo la obligación de apoyar y no abandonar a nadie a pesar de la dureza y crueldad con la que se vive en esta sociedad, de esto he estado, y estoy muy convencido.

En el mundo en que vivía, como sacerdote, existe un comodismo y conformismo, una apatía hacia los problemas que viven los más necesitados. No me gusta la manera como la Iglesia acomoda e impone, en la forma de pensar, de sus seminaristas y miembros de la entidad. Cuando era seminarista y padre, en mis primeros años, no me daba cuenta de ello. Gracias a Dios las cosas que he visto y he vivido me han hecho cambiar de parecer.

¿Cree que este comodismo y conformismo cambiará algún día?
No, para nada, y eso es lo que menos deseo volver a vivirlo. Creo que ciertos estamentos de la Iglesia están enfermos, ya que no les gusta comprometerse con la gente que es más pobre a causa de unos cuantos avivatos que se hacen ricos a costillas de ellos.

¿Cree que la Iglesia se ha dejado manipular?
La iglesia se ha dejado manejar por los poderes políticos y económicos. Creo que la religión es una forma de mantener a la gente sumisa ante los problemas sociales como desigualdad económica que existe en el país, donde los ricos son más ricos y los pobres más pobres. Por esta forma de pensar tuve problemas y contradicciones, cuando era cura, con los señores alcaldes de esta ciudad, ya que ellos querían que uno manipule a la gente, algo que lo considero inmoral.

Yo creo que el mejor sitio para ser política es un balcón, pero el mejor sitio para ser conciencia es un púlpito.

¿Usted es participe de una teología de la liberación más radical?
Bueno la religión católica es un legado español, bueno o malo, no se sabe, pero lo fundamental en todo esto es Cristo, que es lo perfecto, pero de la manera como al catolicismo se la ha traído a Latinoamérica es muy diferente, al punto de ver a la mujer como un ser humano de segunda categoría.

La idea de una teología liberadora en América Latina parece un contrasentido, pues la religión católica se planteó de hecho como un instrumento de dominación en la conquista española. Al indio se le sometía con la cruz y con la espada, quedando siempre bajo el mando de un amo y del sacerdote. La tarea evangelizadora, era entonces una herramienta del sometimiento, y la adoctrinadora del indio.

Pero una vez que la conquista se consumó, en el siglo XX surge una reflexión que abandona la tarea colonizadora y se propone como reflexión a partir de la situación general de América Latina, ¿cuál situación?, la pobreza, la misma que no es un producto de la casualidad ni de la voluntad divina, es una consecuencia de la configuración social. Ello lo reconoce la Teología de la Liberación, y plantea además una crítica a las instituciones que permiten injusticia y pobreza.

¿Cómo podemos ser cristianos en un mundo de miseria e injusticia?
Los cristianos han estado y todavía están en el centro de esos movimientos de liberación. La gran mayoría de los latinoamericanos no son solo pobres sino también cristianos.

Para ser seguidores de Jesús y verdaderos cristianos debemos hacer frente común con el pobre y desarrollar el evangelio de la liberación. Luchas sindicales, batallas por la tierra y por los territorios de los indígenas, lucha por los derechos humanos son algunos de los temas en que se debe estar comprometido.

¿Cuál es el futuro de Walter Villegas?
El seguir luchando por lo que creo: Dios, mi familia, y por los más necesitados. Espero que la fundación para la cual trabajo siga brindándonos el apoyo necesario para de esta manera suplir las necesidades de aquellos que son olvidados por el gobierno, la iglesia y la sociedad. Siempre daremos el pecho para enfrentar las dificultades que se nos vengan, eso téngalo por seguro.

 
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