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Una mujer que optó por el aborto PDF Imprimir E-Mail
jueves, 01 de noviembre de 2007

ImageUna característica de nuestra mentalidad arraigada a valores religiosos es juzgar los actos de las personas como buenos o malos. Todos estamos a la espera de que nuestros vecinos, compañeros, colegas y familiares cometan algún error para aplicarles despiadadamente nuestros prejuicios

Claudia es una joven de 23 años que al quedarse embarazaba y frente a las circunstancias de su vida se vio obligada a realizarse un aborto. Este es el caso de miles jóvenes en el Ecuador y en el mundo que, sea por falta de información, por miedo, por salud, no han encontrado una solución al problema de sus embarazos prematuros y no deseados y han tenido que acceder al proceso del aborto, una operación que no sólo marca sus cuerpos, sino sus mentes por un tiempo indefinido.

¿Cómo fue tu situación cuando decidiste abortar?
Era más joven que ahora, y lastimosamente fui muy descuidada y mi pareja también. No le exigí que se cuidara como debería haberlo hecho. Los dos éramos muy jóvenes y fuimos muy irresponsables. Así que esperamos y esperamos a que la situación se normalizara ya que yo tenía un retraso de varias semanas. Hasta que finalmente me hice un examen y confirmamos nuestro peor temor. Estaba embarazada. Soy estudiante, no tengo un trabajo fijo, vivo con mis padres, mi pareja igual. No nos sentimos ni por un instante listos para tener un hijo. Así que empezamos a averiguar y aunque no lo crean hay muchas personas a las que les ha pasado, sólo que obviamente lo mantienen en secreto, pero una vez que le comentas tu problema a alguien aparecen miles de personas que han pasado por lo mismo y que te dan sus contactos para que puedas acceder a hacerte un aborto.

¿Cómo fue que tomaste la decisión?
Siempre supe desde el comienzo que no iba a tener ese hijo. Con mis fuertes convicciones, mis deseos de independizarme, de salir del país para estudiar un postgrado, mi inmadurez, todas esas eran razones suficientes para mi. Sin embargo, una vez tomada la decisión, empieza el miedo. Al comienzo es el apuro por reparar los daños lo más pronto posible, pero una vez que está hecho el contacto, que consigues la plata, y que sólo falta esperar ese día, empiezas a sentir mucho miedo y a dudar. Es el miedo a morir, la duda de saber que tal vez sería lindo ser madre y empiezan los cuestionamientos. Una se siente cobarde por hacerlo, pero a la vez muy valiente por ser capaz de tomar una decisión que al final de cuentas si se la ve desde otra óptica es sencillamente una nueva oportunidad de hacer una vida mejor.

Pensaba en lo bueno de ser madre o de ser padres porque tenía el total apoyo de mi pareja, pero a la vez trataba de darme cuenta de que si lo hacía estaba haciéndome responsable de la vida de otra persona, a la que tal vez no le iba a poder dar lo que necesitaba para ser feliz, para estar bien. Pensé que no quería arruinarle la vida a alguien más, con mi inmadurez y mi inexperiencia. Y que si hasta cierto punto no me hacía muy bien cargo ni de mi propia bien como podría hacerlo con la de alguien más. Así que uno finalmente se aguanta las dudas y el miedo, y pesa en una balanza todo lo que en ese momento es más importante. Ya tenía el ejemplo de muchos amigos que optaron por ser padres y había visto sus fracasos rotundos, sus divorcios, o separaciones, y sus niños abandonados al resto de la familia, abuelos, tíos, o guarderías. Además de sus nuevas situaciones de padres solteros tan difíciles de llevar en esta sociedad. Yo no quería eso ni para mi, ni para mi pareja, ni para un hijo mío.

Image¿Cómo te contactaste con la persona que te hizo el aborto?
Como decía, los amigos siempre saben. Uno lo primero que piensa es que va a tener que ir a un sitio horrible, donde a las mujeres les hacen una especie de carnicería. Pero, por supuesto, no es así para nada. Sin buscar comprometer a nadie yo diría que casi cualquier ginecólogo hace abortos en nuestro país sólo que hay que saber preguntar de la manera correcta para que nadie se ofenda ya que ellos no admiten que hacen abortos y si se los propones abiertamente sencillamente no lo hacen. Eso en un medio clase media alta por decir algo. Así según lo que he escuchado y por mi caso, casi siempre buscan una posible causa de gravedad en el embarazo que sea una razón clínica por la que debes abortar. En mi caso fue el hecho de que era un embarazo riesgoso porque había estado tomando una cierta medicación muy fuerte. Así que ya con la razón y la fecha y una alta suma de dinero todo queda fijado.

¿Cómo te enfrentaste al proceso quirúrgico, a la recuperación, a la vida después del aborto?
Primero tuve muchísimo miedo, porque nunca tuve ni siquiera una carie así que sospechaba que eso de ser operada iba a ser terrible. No fue una pesadilla como yo creía, todo era extrañamente normal, una clínica normal, enfermeras, médicos, todo era muy normal, nada de la extrañeza que rodea la idea típica del aborto. Lo que más me dolió al final fue el pinchazo del suero. Estuve internada por muchas horas, ya que tenía que estar bien recuperada de la anestesia antes de salir, pero el proceso en sí dura apenas unos 45 minutos. Al día siguiente era la misma que había sido unos meses antes. No es algo grave así que pronto estuve muy bien, aunque por supuesto volver a tener una vida normal, físicamente hablando demora un tiempo largo. Y bueno psicológicamente tener una vida del todo normal no creo que sea posible nunca.

¿Qué juicio tienes de ti misma, de tus acciones, de quienes hacen los abortos?
Todo depende de cómo quiera uno ver las cosas. Si eres religioso y te juzgas así, puedes considerarte un criminal y un pecador para siempre. Pero también se puede pensar que uno es primer mundista cuando se hace un aborto ya que en otros países el aborto es legal, el tema no es tabú ni social ni clínicamente, la mujer tiene derecho a elegir. Yo, por supuesto, prefiero inclinarme a pensar eso, que fui casi una mujer sofisticada, que a sangre fría decidió que la profesión, la vida laboral, la realización personal e individual estaban antes que la maternidad. Muchos pensarán que esto es casi cruel, pero de muchas formas es cierto, y todas las mujeres lo saben. Sin, por supuesto, destacar que hay mujeres excepcionales que lo han logrado todo, aún siendo madres. Bueno, lastimosamente, no todas las mujeres nos sentimos tan capaces y tan excepcionales.

Por el lado de los doctores, yo sencillamente prefiero casi no opinar. A mi me ayudaron, estoy sana y eso es todo. Lo que si creo es que como es de cualquier forma un proceso ilegal, entonces abusan de eso para cobrar sumas altas de dinero. Entiendo que el procedimiento es sencillo, por lo que imagino que legalmente sería mucho menos costoso. Así que eso si es un problema: tampoco cualquier chica puede hacerse un aborto, si no tienes la plata entonces ni modo. Y es por eso que se habla de abortos horribles y de lugares sumamente clandestinos donde los hacen porque si estas desesperada y no puedes pagarlo puedes hacer cualquier cosa, cualquier estupidez atentando contra tu vida.

¿Cómo afecta el aborto tu vida en adelante?
En realidad no sé muy bien como me ha afectado, todo fue tan raro, tan insólito algo que nunca pensé que me podía pasar a mi, así que de alguna manera es como que nunca lo hubiera asimilado bien. Por otro lado es como que tengo este algo que me hace distinta del resto de la gente, algo que de alguna forma me aísla, me entristece, me hace sentir muy sola. Pero no me arrepiento porque vivo una vida normal, y trato día a día de hacer lo mejor y no volver a cometer nunca errores tan dramáticos.

¿Cuál sería tu consejo para las mujeres que pasan por estas circunstancias?
Es difícil aconsejar. O creer que uno puede aconsejar después de que se ha equivocado así. Por mucho tiempo perdí toda mi autoestima, considerándome la peor persona del mundo; sin embargo, poco a poco se racionaliza el asunto y bueno lo único que vale la pena es poder decirle a la gente, a los amigos, a las amigas, insistirles en que se cuiden, en que sean cautelosos, responsables, hay que ponerse a la tarea de convencer a la gente que eso no sólo les pasa a otros. Esas cosas le pasan a uno también y hay que saber evitarlas. Así que, sí ahora hago eso siempre, por más pesada que puede parecerles a los que me rodean, pero les molesto, les insisto que se cuiden, que usen la cabeza y siempre midan las consecuencias de una relación sexual irresponsable.

Especialmente a las mujeres yo les diría que aunque por el medio en que nos desenvolvemos no nos es muy propio promover el sexo seguro, hay que dejar de lado los tabúes, la vergüenza y siempre tomar la iniciativa y pedirles a nuestras parejas que se cuidan o cuidarnos, sin quedarnos calladas. Las consecuencias no son agradables.

Image¿Qué ha sido para ti lo peor del aborto?
Lo peor fue al comienzo, ese instante en el que estás despierta en el quirófano antes de la anestesia. Es un instante que dura para siempre, las impresiones son muy fuertes y muy dolorosas, además del miedo de no saber nunca que fue lo que te hicieron mientras dormías. Por otro lado, una vez recuperada lo peor es pensar que pudo haber pasado sino lo hubiera hecho, sería un niño, una niña, pude haberlo criado o no; sin embargo esas son ideas casi autodestructivas que uno tiene que borrar de su mente para poder vivir una vida lo más normal posible.

Y, por encima de todo, lo peor es que es un secreto con el que debes aprender a vivir. Siempre las cosas podrían ser un poco mejor si uno supiera que la familia sabe y te apoya, pero como eso es tan imposible en nuestro medio entonces es doloroso saber que uno ha hecho algo que en teoría es malo, es prohibido, eso te marca. Llevar ese malestar, esa pena, y no poder contarlo, no poder decirles a tus padres porque te sientes tan mal, tan enferma, tan deprimida. Finalmente, una se acostumbra a eso, pero creo que siempre será lo peor, la falta de apoyo, de cariño en esos momentos y en adelante. Eso te hace pensar que en realidad eres una persona terrible.

Una característica de nuestra mentalidad arraigada a valores religiosos es juzgar los actos de las personas como buenos o malos. Todos estamos a la espera de que nuestros vecinos, compañeros, colegas y familiares cometan algún error para aplicarles despiadadamente nuestros prejuicios. Nunca analizamos la posición en que se encuentra la otra persona o qué es lo que le obligo a cometer tal o cual error. Por esta razón, el tema del aborto merece ser tratado con mucha racionalidad.

Si bien no podemos justificar la irresponsabilidad de muchos jóvenes y adolescentes, es necesario analizar por qué tantas parejas deben enfrentar de manera sorpresiva un embarazo. Nuestra educación formal nunca ha asumido de manera seria el tema de la educación sexual y los padres tampoco están preparados para educar a sus hijos para una sexualidad adecuada. Los medios de comunicación contribuyen a la desinformación.

El Papa ha manifestado su oposición radical al aborto; sin embargo, esta posición es contradictoria con el rechazo por parte de la Iglesia a los métodos anticonceptivos. La actual situación económica mundial obliga a preparar las mejores condiciones para un ser humano, que deberá vivir en un mundo conflictivo e inequitativo.

 
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