Saddam Hussein: la cuenta regresiva para el dictador que no tuvo piedad
lunes, 22 de enero de 2007
El ex dictador iraquí Saddam Hussein fue ejecutado en la horca alrededor de las 21h00 horas del viernes 29 de diciembre del 2006, (06h00 horas del sábado en Bagdad) dos días después de que las autoridades del país confirmaran su sentencia de muerte, aseguraron los abogados del ex dictador y la televisión estatal de Iraq, Al-Iraqiya.
“La ejecución de Saddam Hussein ha terminado, el criminal fue ahorcado hasta que murió”, anunció la emisora mediante un anuncio escrito en pantalla, sobre un fondo con imágenes y versículos del Corán. El canal difundió música patriótica y mostró imágenes de monumentos nacionales.
Además de Hussein, también fue ahorcado su medio hermano Barzan al-Tikriti, ex jefe de los servicios de inteligencia, y Awad al-Bandar, ex presidente del Tribunal Revolucionario.
“(La ejecución) fue filmada y Dios mediante será mostrada. Había una cámara presente, y también estaba presente un médico”. Mariam al-Rayes, una experta legal y ex integrante del Parlamento iraquí.
Los tres hombres habían sido hallados culpables de ordenar la muerte de 148 chiitas en 1982. Hussein fue sentenciado a muerte el 5 de noviembre y perdió una apelación el martes pasado.
Poco antes de las 21:00 horas, medios árabes informaron que Hussein había sido trasladado al sitio donde fue ahorcado, según versiones no confirmadas, la ejecución habría tenido lugar en la llamada Zona Verde.
Durante sus últimas horas, Hussein sostuvo una reunión con dos de sus hermanastros, a quienes entregó su testamento, y con sus abogados, quienes recogieron sus pertenencias de la celda donde se hallaba y minutos antes de la ejecución su custodia fue traspasada a la justicia iraquí.
El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, calificó la ejecución como “un importante hito” en el camino de la reconstrucción democrática en Iraq, pero advirtió que ello podría no significar el fin de la violencia en ese país.
Por su parte, las tropas estadounidenses se encuentran en estado de máxima alerta por un posible brote de violencia encabezada por partidarios del ejecutado.
Antes de que Hussein fuera ahorcado, los iraquíes se encontraban divididos por la sentencia.
“La condena a muerte ha sido decidida por los estadounidenses, los iraníes y sus aliados. No es justicia”, dijo un iraquí en las horas previas a la muerte del ex dictador.
“Hemos sufrido durante 35 años. Saddam ha cometido numerosos crímenes por los que debe pagar y ser ejecutado”, dijo por su parte Mahmud Kanu, un jubilado chiita de 65 años.
Perfil de Sadam Husein Sadam Husein Abdelmayid Abdalgafar nació el 28 de abril de 1937 en el seno de una familia árabe suní y en una pequeña aldea cercana a Tikrit. Fue en esa localidad, cuna de Saladino, donde comenzó a soñar con imitar a este guerrero kurdo que derrotó a las Cruzadas y conquistó Jerusalén.
Sadam, huérfano de padre, se crió en casa de su tío Jairalah Tulfah, un oficial del Ejército que había sido expulsado de las Fuerzas Armadas por participar en una conspiración pro-nazi en 1941. Este hecho fue fundamental en su formación política, ya que creció en un ambiente dominado por un nacionalismo árabe profundamente anticolonialista.
Su tío fue quien se encargó de que estudiara en el liceo Al Jarj de Bagdad. Entró en el partido Baas -socialista árabe- con apenas 20 años, aunque tuvo que huir del país en 1959 al fracasar un atentado contra el general Kasem en el que él había participado.
Herido al responder los guardaespaldas de Kasem, logró huir, esconderse y exiliarse en Siria. Cuando regresó al país en 1963, su influencia dentro del partido no dejó de crecer, pasando de jefe de los servicios de seguridad a ocupar una de las secretarías adjuntas.
Desde esta posición participó en el golpe de Estado de 1968, al lado de su tío Al Baker, y el 16 de julio de 1979 en otro que le llevó a la presidencia. Éste fue el periodo ‘dorado’ de Sadam, en el que aprovechando los recursos petrolíferos hizo de Irak un modelo a seguir por todos los países árabes. Admirador de Stalin, realizó, nada más llegar al poder, una profunda purga dentro del Baas utilizando el férreo control que ejercía sobre los servicios secretos. Las sucesivas depuraciones internas convirtieron al Baas en un apéndice de su dictadura personal.
En guerra contra sus vecinos Entre 1980 y 1988 lanzó una guerra contra la vecina Irán después de que este país no aceptara conceder a Irak una salida al mar. En esta guerra recibió ayuda estratégica de inteligencia militar por satélite de Estados Unidos, y apoyo financiero de Kuwait y Arabia Saudí ante el temor de que Irán dominara la región a través de la religión. El estancamiento militar le obligó a firmar la paz.
Apenas cuatro años después, en agosto de 1990, Husein invadió y se anexionó Kuwait. Interviene en el conflicto EEUU liderando una coalición internacional que, tras la Guerra del Golfo, consiguió que Irak se retirara de Kuwait, aunque no acabaron con el poder del dictador.
Un dictador escurridizo El 20 de marzo de 2003, y tras sucesivos ultimátum por parte de la ONU y EEUU que pedían al dictador que entregara las armas de destrucción masiva que supuestamente ocultaba, las tropas aliadas lanzaron los primeros ataques sobre Irak: unos 40 misiles ‘Tomahawk’ destrozan objetivos selectivos de la capital iraquí. De esta forma comenzó la segunda guerra del Golfo.
Apenas 20 días después, el 9 de abril, iraquíes y estadounidenses derribaban la estatua de Husein erigida en la plaza Al-Ferdaous, junto al Hotel Palestine, en pleno centro de Bagdad. Un acto simbólico -e histórico- retransmitido en directo por las cadenas de televisión a todos los rincones del planeta como testimonio de la caída del régimen de Sadam.
Durante esta guerra, el ex dictador sobrevivió a dos ataques directos de los soldados estadounidenses. El más impactante se produjo la primera noche de la guerra. Esa vez, la operación ‘impacto y conmoción’ tuvo como objetivo un ataque dirigido al lugar donde supuestamente se encontraba el dictador. El segundo consistió en el lanzamiento de misiles perforadores unos días después sobre una zona en la que se había detectado el movimiento de altos cargos del régimen iraquí, entre los que se pensaba que podría encontrarse Sadam.
Pero a pesar de convertirse en uno de los objetivos más escurridizos con los que jamás se toparon los soldados estadounidenses, Sadam Husein continuó desafiando a EEUU realizando periódicas apariciones, casi siempre a través de mensajes grabados para que fueran emitidos en radio o televisión.
Los servicios de inteligencia estadounidenses otorgaron autenticidad a algunas de las grabaciones difundidas, como la del 17 de julio de 2003 con motivo del 35 aniversario del partido Baas o la del 20 de julio llorando la muerte de sus hijos Uday y Qusay.
Sadam Husein fue capturado el 14 de diciembre de 2003 por tropas estadounidenses en Ad Daur en su ciudad natal de Tikrit, al norte de Bagdad.
El 19 de Octubre de 2005, inició el juicio a Hussein por “crímenes de lesa humanidad”.
El 5 de noviembre de 2006 fue condenado a morir en la horca por su implicación en la muerte de 148 iraquíes chiíes de la aldea de Duyail en 1983.
Finalmente, el ex dictador fue ejecutado el 30 de diciembre de 2006.
La ejecución de Saddam, divulgada paso a paso en Internet El vídeo completo de la ejecución de Saddam Hussein, ahorcado el sábado en Bagdad, circulaba el domingo por Internet, y en él se aprecia a varios verdugos profiriendo gritos en favor del mayor enemigo chiita del ex dictador iraquí, momentos antes de su muerte.
De una duración de 2 minutos y 38 segundos y de una calidad mediocre, tanto de imagen como de sonido, la cinta habría sido grabada con un teléfono móvil por alguno de los asistentes al ajusticiamiento.
El ex dictador fue ejecutado en una sala de una caserna de los servicios de inteligencia militares en Jadamiya, un barrio en el norte de Bagdad.
Las imágenes muestran primeramente la escalera que lleva a la horca, una instalación de metal roja. La sala es visiblemente demasiado pequeña para el gran número de testigos.
Rodeado de verdugos y civiles encapuchados, el condenado, antaño el hombre más poderoso de Irak, avanza hacia la trampilla, con una cuerda gruesa alrededor del cuello.
La imagen es entonces salpicada por los flashes de las cámaras fotográficas. Uno de los verdugos ajusta la cuerda y ciñe un poco más el nudo sobre la piel de Saddam.
El ex dictador no deja entrever ningún signo de emoción. Aunque le espera la muerte inminente, da muestra de un aplomo difícil de creer, al tiempo que empieza a recitar la última plegaria.
“¡Moqtada, Moqtada!”, espetan algunas personas, en referencia al líder radical chiita Moqtada Sadr, cuyo padre, Mohamed Baqer Sadr, fue asesinado en 1999 por el régimen de Saddam.
Ahora la milicia de Sadr, el ejército de Mahdi, está acusada de un gran número de atrocidades contra la comunidad sunita iraquí, en el poder bajo Saddam, derrocado en 2003 por las tropas de Estados Unidos.
En la sala de la caserna, varias personas profieren gritos prochiitas y un hombre clama “¡Viva Mohamed Baqer!”.
Saddam se vuelve hacia el grupo, sorprendido, casi irritado: “Váyanse al infierno”, parece replicarles, en un tono a medio camino entre el sarcasmo y la incredulidad.
El condenado recita entonces la shahada, la profesión de fe musulmana que consiste en declarar la fe en un único Dios, Alá, y en la profecía de Mahoma.
Nuevos flashes. Con un estrépito metálico, la trampilla se abre antes de que Saddam finalice su plegaria.
El cuerpo del ajusticiado se desploma brutalmente en el vacío. En la cinta, se aprecian varios segundos de confusión. La cámara trata de fijarse sobre el cadáver, que todavía se balancea.
Finalmente, aparece en un primer plano el rostro del ex presidente, ahorcado en el extremo de la cuerda, con el cuello roto. Saddam Hussein ha muerto, aunque sus ojos siguen abiertos.
Se escuchan exclamaciones entre los asistentes. Un testigo invoca a “Dios misericordioso” y reza. “Cayó el tirano, maldito sea”, añade otro.
“Déjenlo ahorcado en su cuerda”, ordena un tercero: “Que se quede así durante ocho minutos. Que nadie lo baje”.
Pero algunos se aprestan a acercarse al cadáver. “Atrás, atrás”, se escucha.
La cinta divulgada por Internet es la primera información gráfica completa sobre lo sucedido el sábado en la caserna militar.
El sábado, la televisión pública Iraquí había difundido una secuencia de unos 20 segundos, en las que se mostraban los instantes previos a la ejecución.
La cinta, grabada por el servicio de comunicación del primer ministro, Nuri al Maliki, había sido divulgada sin sonido.
Paralelamente, una cadena privada chiita iraquí había mostrado imágenes de Saddam una vez muerto, envuelto en una mortaja blanca.