Es jueves y acabo de salir de mi trabajo. Antes de irme mi jefe me ha dicho que me divierta, pero que llegue a tiempo para la reunión de las 9h00. Sonrío como diciéndole: ?Ah, me imagino que es una broma?. Y es que cuando decido tomarme unos traguitos y hacer algo con mi grupo de amigos, no dejo de llegar a las 3 o 4 de la mañana....
Por Lina Ness
Es jueves y acabo de salir de mi trabajo. Antes de irme mi jefe me ha dicho que me divierta, pero que llegue a tiempo para la reunión de las 9h00. Sonrío como diciéndole: ?Ah, me imagino que es una broma?. Y es que cuando decido tomarme unos traguitos y hacer algo con mi grupo de amigos, no dejo de llegar a las 3 o 4 de la mañana. Mi jefe que sigue siendo un hombre joven sabe de lo que hablo. Tiene cuarenta y se ha hecho adicto a la música electrónica.
Así que ni bien piso mi casa - vivo en una terraza con una vista envidiable- abro el clóset y elijo la ropa. Jeans, zapatos de taco negro y una pequeñísima camiseta con tiritas que se hacen nudo en el cuello. ¿Y por abajo qué? Es que las mujeres casi siempre sabemos qué nos vamos a poner, pero por dentro la cosa también tiene que ser bien pensada. Ya saben, siempre hay que estar preparada. Como decía el hermano de mi amiga Marina, a la que por cierto no veo hace siglos, cuando se ponía perfume: ?Para el beso, para el abrazo y por si acaso?. Y yo que era una adolescente en esa época me reía como tonta del chiste que ni entendía. Pues sí que tenía razón.
Busco y busco y solo encuentro unos calzones bastante tradicionales. Ya saben, los cómodos, los que no se desvían de su camino, esos de algodón, tan necesarios, pero tan, tan, ¿antirománticos? Si, porque desnuda, no quisiera que nadie me los viera puestos. Pero estoy segura de que tengo por ahí un hilo dental...sí, debe estar en algún sitio... ahá, ¡aquí estás perdido! Llega la hora de vestirme, pero algo anda mal. Mi hilo dental que queda chiquito. ¡Es un horror! Claro, lo he comprado hace años, y tengo unas llantitas por aquí y por allá. No quiero hacer el papel de la mujer requeteajustada, sardina en lata que está sellada al vacío. Un hilo dental o cocales no puede quedarse marcado. La idea es que nadie sepa que lo tienes, que tú no sientas que lo tienes, que no marque la ropa. Pues no queda tiempo así que lo boto a la basura con pena, porque me acuerdo de todas las farritas que hemos hecho juntos.
El fin de semana pienso comprarme muchos, muchísimos hilos, de todos lo colores y estilos. Ya saben, para el beso, para el abrazo, y... por si acaso. Así que no me complico más, me pongo el jean a pelo limpio, como dice el montubio.