A veces, cuando escucho esta respuesta, me doy cuenta de que en el fondo implica una minimización de la mujer. Sí, como lo leen. Dos mujeres besándose para los hombres significa algo muy inocente, como si fuera un juego lo pura ficción lo que están haciendo...
Por: Lina Ness
A menudo las mujeres responden -ante esta fantasía que los hombres expresan abiertamente, y las mujeres con un silencio- que no se sentirían cómodos entre dos hombres, mientras que ellos anhelan la experiencia de ver a dos mujeres jugueteando
A veces, cuando escucho esta respuesta, me doy cuenta de que en el fondo implica una minimización de la mujer. Sí, como lo leen. Dos mujeres besándose para los hombres significa algo muy inocente, como si fuera un juego lo pura ficción lo que están haciendo. Pero la imagen de dos mujeres interactuando con dos hombres suele verse muy perversa, porque implica sexo "real". Si sigo esta lógica, entonces, las lesbianas, no tienen sexo real, y por favor, lesbianas del mundo, no crean que yo creo eso, solo reproduzco la lógica del pensamiento masculino en esta materia.
Todo este preámbulo es para contarles que alguna vez tuve una aventura con un amigo muy especial. Después de mucho descubrí que una íntima amiga había hecho exactamente lo mismo con él. En alguna salida, cuando ya volvíamos los tres de una tremenda fiesta, con muchos tragos encima. Era el turno de que me fueran a dejar a mi casa. De repente, mi amigo frenó inesperadamente y dijo: "Bueno, ¡llegó el momento de la verdad!" Yo espere, para ver qué era lo que tenía que decir. De repente pensé que podía revelar que habíamos tenido una aventura, pero lo que dijo, dirigiéndose a mi fue: "Tienes la oportunidad de irte a dormir como todas las noches o de venir con nosotros a un motel". Yo me reí y le dije que no había problema en ir al motel, pero eso sí, yo sólo vería.
Inmediatamente él dijo que no, que si iba tenía que participar, así que yo le dije: "Hazme el favor de llevarme a mi casa que estoy cansada". Él insistió un poco. Yo reparé, en cambio, en la reacción de mi amiga que hasta ese momento no había dicho nada. Cuando el carro iba a arrancar, de repente ella dijo: "¿Qué?, ¿Yo no te gusto?". En ese momento nos reímos los tres, porque nos dimos cuenta de que yo había ofendido a mi buena amiga que evidentemente había comprendido que no es que yo no pudiera tener sexo con él, sino con ella.
Esa es la ocasión más cercana a un encuentro del tercer tipo que he tenido y la verdad no me arrepiento porque solo de pensar cómo habría sido el despertar se me pone la piel de gallina. Definitivamente si hay trío será con desconocidos.