La entrada es gratuita, la oferta de libros superior a la del año pasado y es evidente que ha habido más público, pero dentro de este recinto ferial se realizan varios actos culturales, como presentaciones de libros de autores nacionales a los que ha asistido un público escaso.
Por María Paulina Briones
Desde el viernes 6 de julio Guayaquil celebra la segunda feria del libro, auspiciada por el Municipio de la ciudad, en el Palacio de Cristal.
La entrada es gratuita, la oferta de libros superior a la del año pasado y es evidente que ha habido más público, pero dentro de este recinto ferial se realizan varios actos culturales, como presentaciones de libros de autores nacionales a los que ha asistido un público escaso.
El sábado pasado, en que el escritor ganador del festival de La Lira, Alexis Naranjo, presentó su poemario Sacra, en un acto organizado por el Proyecto Cultural Casa de las Iguanas, los asistentes no llegaban a 15. La presentación fue en la Urna Sur del Palacio de Cristal que tiene capacidad para 100 personas.
Luis Carlos Mussó, escritor y miembro del grupo Casa de Las Iguanas cree que "la falta de cobertura adecuada por parte de la prensa es, en parte, responsable de la poca afluencia de público. Pero también he notado un giro en la publicidad. Hay muchos errores en los boletines de prensa y esto ha confundido a mucha gente".
Este hecho de falta de público en las presentaciones está relacionado con la venta de libros dado que el mercado editorial en el Ecuador es reducido y los esfuerzos que hacen los escritores para publicar sin apoyo de las editoriales es enorme. Generalmente, la venta de los libros el día de una presentación es la más representativa que tendrá el libro, salvo excepciones.
La escritora, Carolina Portaluppi, que asistió a tres actos culturales dice que: " En dos de ellos la convocatoria ha sido escasa; en uno de ellos la calidad de las presentaciones ha sido muy floja; solo uno tuvo una presentación impecable, aunque el lugar en que se realizó era demasiado abierto y bullicioso.
Eduardo Varas, autor de Conjeturas para una tarde, su ópera prima que se presentó el día de la inauguración de la feria reflexiona sobre si estuvo o no satisfecho con la asistencia del público a su acto: "No sé si en medio de la presentación de un primer libro alguien puede estar atento a satisfacer alguna idea de asistencia, los nervios o el pensamiento recurrente 'qué voy a decir' no te da tiempo de nada. Me dicen que estuvo lleno y al menos me di cuenta de que hubo gente de pie (al menos dos personas), pero ya viéndolo en un acto de retrospección, mucha gente llegó tarde por la dificultad de encontrar a dónde parquear su carro y otras no llegaron por el tráfico, lo que para mí dice mucho de si ese es un lugar para ese tipo de actividades. Me parece que su ubicación no ayuda. Ahora, también estoy seguro de que si hubo gente no se debió a una convocatoria de la propia feria, sino de lo que coloqué en el blog y de los mails que se enviaron, además de las entrevistas que salieron publicadas... En realidad un esfuerzo de la gente que está detrás de la publicación".
Las librerías Si hay personas que han salido beneficiadas con esta feria, esas son las que han comprado libros. Los estanes de las librerías son los más beneficiados. Los más grandes son los de la librería Vida Nueva de Guayaquil, administrada por Margarita de Baquerizo y Mr. Books, de Quito que tiene una sucursal en el Mall del Sol de Guayaquil y que el año pasado no participó. Tal vez la oferta más interesante de libros, si se mide el factor económico, es el de la Casa de la Cultura pues distribuye por dos dólares los libros de la campaña de lectura Eugenio Espejo.
Carolina Portaluppi, que ha visitado la feria más de una vez afirma que compró libros en editorial El Conejo, en donde, "a pesar de su precariedad, hubo muy buena atención; en Océano, mucha gente y un poco de caos; Mr. Books, excelente disposición, pero no encontraron el libro que yo buscaba- se les había perdido- y en Rayuela, calidez y un buen fondo a pesar de ser nuevos”.
Rayuela es la nueva librería de Servicios Libreros (Mónica Varea) que le apostó a lo independiente en un negocio que, cada vez más, se vuelve franquicia a pesar de ser exclusivo.
¿Puro comercio? Algo que salta a la vista en esta gran feria es el desorden en relación a la organización de los eventos. En el programa de la Expolibro hay más de 10 eventos en un solo día.
En relación a la feria del año pasado, Jeannine Zambrano, catedrática universitaria e investigadora, opina que la organización de este año no supera a la del año anterior. "La desorganización, el ruido, el exceso de actos, todo contribuyó a una imagen de "feria agropecuaria" antes que feria del libro. Entiendo que las intenciones detrás de una feria son principalmente comerciales, pero aquí lo comercial es lo único que cuenta. Se proyecta una visión oficialista, folclórica y mediocre de la cultura del libro y de la cultura en general. NO hay criterios de calidad en la elección de autores, de libro y de actos; es más, algunos, como la celebración de Ecuavisa, no tienen que ver con el libro sino con el periodismo"
La última palabra la tiene el público, como siempre, la Expolibro estará abierta hasta el próximo domingo, así que si aún no se ha animado a dar una vuelta por el Palacio de Cristal todavía tiene tiempo.
"Ojalá haya una tercera edición de la Expolibro 2007, pero como vamos, parecería remar contracorriente. Con todo, hay que apoyar estos pasos en pos de la cultura", opina Luis Carlos Mussó, que además cree que a pesar de lo gratuito de los actos, debe haber una campaña realmente agresiva para reforzar estos esfuerzos editoriales o libreros.