Al ritmo de un "techno" de moda; vestido con un pantalón de cuero negro, una camisa que resalta sus biceps y lentes oscuros, y con un fuerte olor a perfume, Erik (nombre artístico) comienza su espectáculo.
Los movimientos eróticos y los roces con los cuerpos de sus espectadoras llaman al disfrute de varias de ellas, y a la inhibición y timidez de otras. Luego de reconocer el terreno, Erik empieza a bailar, y, dependiendo del público y de las advertencias de quienes organizan las despedidas de solteras, los cumpleaños o los shows privados en los que actúa, maneja su pudor y sensualidad.
Desde hace un año, aproximadamente, Erik se dedica al "striptease" como una actividad paralela a la enseñanza diurna de inglés en un colegio de la Capital. Todo comenzó cuando en el gimnasio donde entrena, un amigo ? quien a la vez era su instructor- le pidió que lo acompañara a sus presentaciones de striptease. Erik vio que la cuestión no era tan complicada, así que decidió ingresar al gremio y reemplazar a su amigo, quien, a causa de su matrimonio, tuvo que dejar el trabajo. Desde entonces, el striptease le da un promedio de $150 por semana, dependiendo de la temporada ? noviembre, febrero y mayo son los meses en los que más dinero gana.
Con 28 años, Erik vive con sus padres, quienes conocen su situación y la han asumido con absoluta normalidad. No tiene novia, lo cual resulta comprensible, pues esta profesión puede producir celos e inseguridad, y, además, desatar las pasiones más radicales ?es que ¿a qué mujer le gustaría que toquen y vean a su pareja con ojos lascivos?
Mr. Quito 2002 (premio otorgado a los mejores físico-culturistas) y Licenciado en Derecho, Erik pertenece al grupo de strippers más conocido de Quito -los Full Monthy- quienes se dedican a hacer presentaciones de striptease, cuerpos pintados y modelaje en lugares públicos y privados.
Corpulento, paradójicamente tímido, y con una voz grave -y a veces hipostasiada- que ayuda a resaltar su virilidad, habla de su trabajo, sus sensaciones, los prejuicios sociales que le impiden ser frontal, sus deseos y anécdotas.
¿Qué te llevó a dedicarte al striptease: el placer o la necesidad? Ser profesor no me da lo que necesito para vivir. Cómo te diré... Este es un trabajo extra. Me encanta el físico-culturismo, cuestión que he practicado desde que tenía 18 años, y eso me dio la oportunidad de dedicarme a esto. Yo la aproveché y así he podido ganarme un dinero extra.
¿Alguna vez las mujeres para las que has bailado te han pedido hacer algo que no has querido? No me han pedido nada. Lo que han tratado de hacer es sacarme la tanga. A veces han querido que me saque todo, pero yo guardo cierto pudor, aunque en un par de ocasiones, en un descuido, sí pudieron quitármela... Ya ni modo, no me enojo... Eso sí, el rato que me la sacan, me tapo.
¿A qué tipo de mujeres te has enfrentado? De todo: señoras, jóvenes, chicas... La mayoría de señoras son más serias que las jóvenes, aunque hay también de las otras, es decir, más abiertas.
Cuando presentas tu show, ¿con qué público te sientes mejor? ¿Qué público te gusta más? No hay una regla para eso. Lo que sí te puedo decir es el público que no me gusta. Detesto las "chicas plásticas", las que son de un nivel social alto y viven en la González Suárez o en el Quito Tenis. Estas manes te ven con una cara... Ellas actúan como en su medio, se muestran demasiado apáticas, se creen Brooke Shields o Pamela Anderson y por eso te miran como te miran. El público ideal es el que te "acolita" al show, que comparte y se divierte. Otra cosa: a veces, por ejemplo, en las despedidas, hay gente que no cuadra, que no está abierta para eso. Pienso que las chicas que organizan deberían ver quiénes pueden presenciar el show y quiénes no; si algunas no se sienten bien y nos ven con mala cara, nos hacen sentir mal...
¿Alguna vez, al terminar una presentación, se te ha acercado una chica para pedirte el teléfono o invitarte a salir? ¿Qué te han propuesto? Sí me han pedido el teléfono y después me han llamado, pero sólo para salir, no para ninguna otra propuesta. Y, a veces, sí, efectivamente he salido con una de estas chicas, pero como amigos, todo normal. Además, soy una persona súper tranquila; no soy ningún aventado.
¿Qué parte de tu cuerpo es la que más te gusta? Mis brazos. Los he trabajado, de manera continua, unos cinco años. Llevo una dieta especial; como bastantes proteínas ?especialmente, pollo, atún y pescado- y carbohidratos. Como seis o siete veces al día, y durante la semana hago una hora y media de ejercicio diario.
¿Has hecho striptease para "gays"? No, ni me gustaría tampoco... Sí me han propuesto. La mayoría de mis amigos lo han hecho porque los "gays" pagan bien. Los que lo hacen bailan lejos. Por ejemplo, en la barra del bar, no de cerca; es decir, sin dejarse tocar. Yo no lo hago porque me sentiría un poco "gay" también. No es lo mismo bailar ante un hombre; nos ven con otros ojos.
¿Qué sientes cuando te tocan las mujeres durante el show? Ese rato no sientes nada; no es como cuando estás solo con una chica. En ese momento estás cansado y bailando, preocupado de otras cosas... Es como cualquier trabajo.
¿Alguna vez te has excitado mientras bailabas en un show? Sí, un poquito... Con algunas chicas que tocan medio fuerte... Pero, casi no; no es fácil.
¿Disfrutas bailando y haciendo lo que haces? Sí lo disfruto, pero también me canso bastante porque es un ejercicio aeróbico; hay que bailar y además cargar a las chicas.
¿Te gusta sentirte admirado, deseado? A la edad que tengo no. Si hubiese tenido cuatro o cinco años menos, quizás. Claro, ese rato es normal que te sientas bien, pero más por el hecho de sentirte aceptado en el trabajo que estás haciendo.
Cuando bailas, siempre utilizas gafas. ¿Por qué? Todos usamos gafas. El motivo es que queremos que haya algo de incógnita, y, sobre todo, con gafas tú puedes mirar mejor el escenario, puedes ver a todos lados y así controlar más la situación. Además, arreglan un poco el "look".
¿Hasta dónde llegarías por dinero? Tal vez hiciera el desnudo completo. Cualquier cosa que hiciera, dependería de la situación. Propuestas fuertes con dinero de por medio casi no suceden en este país. Pienso que si las chichas quisieran algo conmigo, comenzarían por seducirme y después harían cualquier cosa.
Antes de salir a bailar, ¿necesitas tomarte algo o seguir algún ritual que te prepare para el espectáculo? Las primeras veces sí me tomaba alguito, un ron o cualquier otra cosa... Ahora ya no; no me dan ni nervios, ni recelo, ni nada. Es como un trabajo normal.
¿Te consideras una persona con doble moral? Por mí no habría problema en manifestar abiertamente lo que hago. El problema son las otras personas, que no tienen mentalidad abierta. En el colegio, como profesor, debes mostrar cierta imagen al alumno y otra cara de la que tienes verdaderamente. Además, esto es un problema de la sociedad. Si lo oculto, lo hago por cuidar mi trabajo. Eso sí, pienso que no es nada malo.
¿Hasta cuándo piensas dedicarte al striptease? ¿Qué estás dispuesto a sacrificar por tu "profesión"? No voy a sacrificar lo que yo pienso por una chica, por ejemplo. Si tuviera mucho dinero y no necesitara hacer esto, igual lo haría. Si la chica me acepta con las cosas que me gustan hacer, bien... Si no es así, ¿por qué voy a tratar de que ella cambie de opinión?
Entonces, con o sin dinero te dedicarías a esto...? Lo que pasa es que a mí me encantan las pesas y esto tiene mucho que ver. Me gusta que las personas admiren mi trabajo físico.
¿En qué radica tu poder de seducción? En dos aspectos. Primero, en los movimientos eróticos, y, segundo, en tener un cuerpo que a las mujeres les guste.
¿Otra manera de seducir es con la cantidad de perfume que usas? La mayoría de nosotros usa perfume. Yo sudo mucho; por eso lo uso. Imagínate, si me tengo que acercar a las chicas debo oler bien.
¿Cuál es tu mujer ideal? Físicamente, no tengo preferencias. Sólo debe ser alguien que me atraiga, pero, eso sí, debe cuidarse en cuanto a dieta y a ejercicio también, y no chocar en eso conmigo. Si yo me cuido, la otra persona debe respetar eso y no pensar que lo hago por hacerme el interesante. No lo hago por idolatrar mi cuerpo; el físico-culturismo es un deporte más. La mujer ideal para mí debe entender todo eso; debe ser, además, buena persona, sincera, no egoísta ni mal agradecida, y sobre todo, sensible.
Finalmente, ¿podrías contarme una anécdota que te haya ocurrido desde que trabajas como stripper? Una vez, mientras bailaba en un bar, entró una pareja - me sorprendí un poco porque nunca dejan entrar hombres. Cuando terminé el espectáculo, se me acercó el marido y me hizo una propuesta. Ellos eran de Guayaquil y estaban en un hotel. La propuesta consistía en que yo tenía que ir al hotel y me pagarían para que baile en la habitación; debía bailarle a la mujer, en presencia del marido. Lo acepté. Luego, según me dijo el hombre, la cuestión consistía en cumplir una fantasía erótica de la mujer. Mientras yo bailaba, el me tomaba fotos y ella me tocaba. Al terminar, el marido me agradeció y me dijo que quería que le dejara a la esposa "caliente" para tener una buena relación con ella. Era el regalo de cumpleaños de la señora.
¿Quién no recuerda la película "Full Monthy", de Peter Cattaneo, estrenada en 1997? Pues resulta imposible olvidar a esos seis obreros ingleses en paro, quienes, para salir de sus apuros financieros, deciden montar un show de striptease masculino, algo por demás paródico y humorístico que deslumbró al público. En ese contexto, casos como el de Erik reflejan una situación similar, aunque no plenamente, pues en él se presentan aspectos como el narcisismo y la disciplina deportiva, entre otros.
La dura situación económica de nuestro país ha provocado la aparición de profesiones poco convencionales, para alivio y aplauso de los favorecidos, y para rechazo, muchas veces hipócrita, de los supuestamente afectados. Los shows para adultos han proliferado en la Capital, por ejemplo; a ellos acuden abiertamente hombres de todas las edades. Sin embargo ?y volviendo a lo de la hipocresía?, las mujeres aún deben ir a escondidas a tales espectáculos por el tabú existente al respecto, pese a la reivindicación femenina y a la lucha pro equidad de género.
¿Vergüenza? ¿Por qué? Quienes acuden a estos espectáculos no dejan de ser honorables, o son más hombres o más mujeres por ello. Además, si los hombres pueden disfrutar frontalmente del striptease femenino, ¿por qué no las mujeres del striptease masculino? Ambos sexos tienen los mismos deseos y necesidades. Además, aceptar esto es una forma de ir desechando el machismo aún imperante en la sociedad ecuatoriana.