El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que su triunfo en las elecciones es un ejemplo de que "todo es posible" en el país. "El cambio ha llegado a Estados Unidos", afirmó ante miles de enfervorizados seguidores, muchos de ellos entre lágrimas, reunidos en un parque de Chicago.
En su primer discurso como presidente, Obama recordó la alocución que lo lanzó a la fama en la convención demócrata de 2004, donde comenzó un meteórico ascenso que en poco más de cuatro años lo lleva ahora a la Casa Blanca.
"Los estadounidenses enviaron un mensaje al mundo, que nunca fuimos simplemente una colección de estados rojos y estados azules. Somos y siempre seremos los Estados Unidos de América", afirmó.
También dio las primeras pinceladas de lo que será su política exterior: "Un nuevo amanecer de liderazgo estadounidense está al alcance".
Afirmó que “a todos aquellos que se preguntaban si el faro de Estados Unidos aún luce tan brillante: Esta noche demostramos una vez más que la verdadera fortaleza de nuestra nación no viene del poder de nuestras armas o del tamaño de nuestra riqueza, sino del poder duradero de nuestros ideales: democracia, libertad, oportunidad y una inflexible esperanza".
En un gesto hacia el perdedor, Obama agradeció la "extraordinariamente generosa" llamada telefónica de su rival en las elecciones, el senador republicano John McCain.
Como la mayoría de su campaña electoral, el discurso de Obama giró alrededor de la idea de "cambio" para el país y "esperanza" en el futuro, y en una petición con tintes del presidente John F. Kennedy, llamó a sus compatriotas a trabajar para lograrlo.