La trayectoria de la humanidad en general y de todo ser humano en particular sigue un rumbo evolutivo con ciclos de expansión y contracción.
Los aparentes retrocesos que son momentos de contracción, sólo son el trampolín de la experiencia acumulada para saltar hacia estados superiores.
Todo está ordenado bajo principios universales, lo que significa que cada hombre y mujer podemos aprender estos principios para actuar como eslabones generadores de causas que produzcan efectos que mejoren la vida, pues de acuerdo a Francis Bacon “para dominar la naturaleza es preciso obedecerla primero”.
Una carta astral es un mapa vivo, práctico, aplicado y útil en las circunstancias y estados internos que vivimos en cada momento. Escrutando las complejas relaciones entre nuestro ser y nuestro ambiente, combinando sintéticamente los factores mostrados en nuestra carta astral, es posible percibir la ESENCIA de nuestra individualidad y de ahí el sentido de las experiencias que la vida nos presenta como ser único e irrepetible que somos; además, es posible reconocer el momento material, emocional o mental que vivimos para escoger el mejor camino que se nos presenta, que generalmente está dado por la capacidad de expresión expansiva o contractiva de lo que somos.
Actuar, pensar y vivir de acuerdo a tales mandatos universales no puede producir en el ser humano más que plena felicidad, poder espiritual y mayor conciencia. Seguir el camino del equilibrio y del servicio desinteresado no es una santurronería, sino una "inversión con altos intereses" materiales y espirituales.
El que domina el espíritu, evidentemente, también tiene poder sobre la materia. Se necesitan, más que nunca, personas rectas, sabias y conscientes, que no cedan a las falsas delicias de la violencia, al poder animalizado, al dinero conseguido por trampas o a las uniones sexuales sólo pasionales.