A lo largo de los años, ha habido dos cosas que me han llevado a hacer esta película. Una de ellas fue el conjunto de los recuerdos que tenía de mis visitas infantiles a Berlín Este y a la RDA [República Democrática Alemana, antigua Alemania Oriental]. Yo era un niño de ocho, nueve o diez años, y encontraba interesante y excitante sentir el miedo de los adultos.
La vida de los otros
Dirección y guión: Florian Henckel von Donnersmarck. País: Alemania. Año: 2006. Duración: 144 min. Género: Drama. Interpretación: Martina Gedeck (Christina-Maria Sieland), Ulrich Mühe (capitán Gerd Wiesler), Sebastian Koch (Georg Dreyman), Ulrich Tukur (teniente coronel Anton Grubitz), Thomas Thieme (ministro Bruno Hempf), Hans-Uwe Bauer (Paul Hauser), Volkmar Kleinert (Albert Jerska), Matthias Brenner (Karl Wallner), Herbert Knaup (Gregor Hessenstein). Producción: Quirin Berg y Max Wiedemann. Música: Gabriel Yared y Stéphane Moucha. Fotografía: Hagen Bogdanski. Montaje: Patricia Rommel. Dirección artística: Silke Buhr. Vestuario: Gabriele Binder. Estreno en Alemania: 23 Marzo 2006. Estreno en España: 16 Febrero 2007.
A lo largo de los años, ha habido dos cosas que me han llevado a hacer esta película. Una de ellas fue el conjunto de los recuerdos que tenía de mis visitas infantiles a Berlín Este y a la RDA [República Democrática Alemana, antigua Alemania Oriental].
Yo era un niño de ocho, nueve o diez años, y encontraba interesante y excitante sentir el miedo de los adultos. Y ellos tenían miedo: mis padres, cuando pasaban la frontera (los dos habían nacido en el Este y quizá por esa razón los controlaban de forma más estricta) y nuestros amigos de Alemania Oriental cuando otras personas los veían hablando con nosotros, que veníamos de Occidente. Los niños tienen unas antenas increíbles para captar las emociones.
Pienso que sin esas experiencias me habría sido difícil encontrar la manera de abordar adecuadamente este tema. Además, había una imagen que no se me iba de la cabeza desde que se me ocurrió en 1997, durante un taller de creatividad en la HFF (la Escuela Superior de Cine y Televisión Konrad Wolf en Potsdam-Babelsberg): el plano medio de un hombre con auriculares, sentado en una habitación sombría, oyendo, aunque no querría, una música de una belleza exquisita.
La imagen de este hombre estuvo persiguiéndome en sueños y fue transformándose a lo largo de los años en el personaje del capitán Gerd Wiesler. Gabriel Yared siempre dice que un artista creativo sólo es un receptor. Si eso es cierto, debe de haber una especie de gran locutor emitiendo señales sin cesar.