Ambientado en China, "Kung Fu Panda" sigue el camino de un torpe pero adorable panda llamado Po -cuya voz es interpretada por Jack Black- en su esfuerzo por convertirse en un guerrero.
UN ADORABLE Y ATOLONDRADO PANDA INTENTA DEVOLVERLE A DREAMWORKS ANIMATION LAS GLORIAS PASADAS DE LOS INMORTALES SHREK y BURRO.
No importa que se trate de un ogro luchando por recuperar lo que le pertenece de pleno derecho o de un burro rechazado que busca un amigo para toda la vida o grupo de animales que han salido del zoológico e intentan volver a casa, el público de cualquier edad siempre apoya al más débil. Cualquiera que haya librado una batalla que tenía perdida de antemano, simpatizará siempre con los entrañables anti héroes de las películas animadas de DreamWorks.
Con esta formula que arranco con El Principe de Egipto y que se ha transformado en millones de entradas vendidas alrededor del planeta, este año los creadores de Shrek nos traen un entrañable oso panda que sueña con ser un maestro de kung fu. Sí, han oído bien, un adorable oso blanco y negro, con problemas de apetito compulsivo y que sólo tiene un objetivo en la vida: convertirse en un experto en artes marciales.
Con esta premisa es fácil recordar que algo en el concepto de Kung Fu Panda nos remonta al génesis hace diez años atrás de una película, a la que nadie prestó mucha atención al principio en los estudios de Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen , llamada Shrek. Ahora hay que aceptar también que en DreamWorks Animation Studios la máxima de oro de que: ‘Todo saldrá adelante, basta con que sigamos haciéndolo bien’ se cumple a cabalidad.
Sin duda las coreografías y escenas de acción de esta película que huele a cartoon clásico son únicas e inolvidables, con un equipo que despliega una genialidad técnica que resulta, por lo meticuloso, en casi experimental. Así, la postproducción de imagen y sonido ofrece escenas aceleradas, slow motion e incluso secuencias rodadas al estilo bullet time, cada vez más habitual en el género de acción de estos tiempos. Se juega muchísimo con el viento, con elementos delicados que se mecen por su efecto como hojas o copos de nieve, abundan los reflejos en el agua, las llamas y las sombras temblorosas proyectadas por doquier, los contrastes de luces y colores… en definitiva, singulares elementos que, en conjunto, marcan un nuevo paso adelante en la próspera industria de la animación, uno más, por increíble que parezca.