El Crítico habla de: El Perfume: Historia de un asesino
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Uno de los memorables asesinos de la historia de la literatura y su evanescente reino de los olores.
Por Fernando Vallejo
Recuerdo que después de leer El Perfume, hace ya 18 años, me di cuenta en primera instancia que nuestro sistema educativo no hace más que alejarnos de los libros, - pues jamás estuvo esta obra en nuestros programas de estudio -, y en segunda, que la codiciable versión cinematográfica era urgente pero realmente complicadísima, por el inminente problema de plasmar en imágenes un historia en la que las descripciones son tan minuciosas, escalofriantes e importantes.
Las dificultades a la hora de acometer con la adaptación de esta novela por parte de los guionistas se reflejan claramente en esos momentos en los que debe utilizarse la figura de un narrador que nos explique todo aquello que no puede ser expuesto a través de las imágenes, generando extrañas y paradójicas sensaciones de satisfacción e inconformidad.
El Perfume es sin embargo un largometraje técnicamente impecable, sobresaliendo la difícil labor a la que ha tenido que enfrentarse el director Tom Tykwer, al recrear magníficamente impensables ambientes sórdidos y exóticos personajes, destacando también el trabajo de diseño de producción y una banda sonora imprescindible en la que Tykwe también tuvo la última palabra.
Sin embargo, sería también injusto amplificar los logros artísticos de Tykwer más allá de sus propios méritos. Pues además de su notable oficio, su renuncia a las pantallas azules y a los trucos tecnológicos de las adaptaciones del cine actual, lo cierto es que el director no llega a mostrar en el celuloide algunos de los detalles más escabrosos y oscuros del libro de Süskind. No sólo el pasaje de la multitudinaria orgía en la plaza mayor de Grasse se filtra convenientemente en una escena demasiado coreografiada y decepcionante respecto al original literario, sino que el propio repulsivo Grenouille se llena de un carisma muy polémico, humanizándose erróneamente entre otras cosas gracias a esas miradas a su mundo interior, que en definitiva logran hacer de él un personaje más accesible de lo que era en el papel.
El Perfume es una película que quizás no sea tan redonda como esperábamos, pero que, aun imperfecta, sin duda dejará satisfechos a los amantes de un desafiante y, en última instancia, refrescantemente diferente…